¿Alguna vez saltaría usted de un avión sin tener ningún paracaídas? ¿Prendería fuego al único puente que le permitiese escapar de una isla llena de caníbales? ¿Dormiría una larga y placentera siesta en el interior de la boca de un león? Pues bien, si nunca en la vida haría una de estas cosas, ¿por qué insiste entonces hacer algo mucho peor? ¿Por qué insiste en vivir dentro de una ECONOMÍA INSOSTENIBLE? Si aún así insiste en continuar como hasta ahora, trate de observar con atención la realidad que le rodea y sepa cómo atrasar lo más posible el inevitable desastre...

19 mar. 2010

La alternativa a las energías alternativas

Calentar la casa prendiéndole fuego

Seguramente usted está convencido de que nadie prendería fuego a su propia casa para calentarla un poquito ante la llegada de un riguroso y frío día de invierno. Cuando, un buen día, la temperatura empieza a bajar en los termómetros y los pies empiezan a quedarse fríos, ¿no sería una buena idea quemar la propia casa para entrar en calor? Si duda de ello, lea con atención las siguientes preguntas y trate de dar a ellas una respuesta sincera:

¿Quemar su casa no elevaría en gran medida la temperatura existente en su interior? ¿Su casa no alcanzaría de este modo una temperatura más alta que la que podría conseguir utilizando cualquier otra forma de calefacción más convencional? ¿No tendría usted de esta forma la casa más caliente de todo el barrio? ¿No obtendría rápidamente la máxima cantidad de energía en el menor tiempo posible? Así, ¿prenderle fuego no sería, por tanto, la forma más rápida, cómoda y eficaz de calentar su casa?

Seguro que ahora usted ya está convencido de ello. No existe ninguna otra solución energéticamente más eficiente para calentar la casa ni que genere tanto volumen de calor. Incluso podría vender a sus vecinos parte del calor generado por la combustión de su casa, ganando así algún dinero.

Es cierto que quemar la propia casa tiene también otras consecuencias algo molestas y enojosas, como por ejemplo su desaparición física de la casa. Pero no se preocupe por estos detalles. Olvídelos. Seguro que dentro de unos días usted encuentra otra casa aún mayor y que arda más fácilmente para poder quemarla de la misma forma. En realidad, lo que debe hacer es pensar en grande: imagínese quemando muchas casas, quemando incluso una ciudad entera y vendiendo el calor generado por ella a otras ciudades vecinas.

Si usted ya consigue pensar de esta forma, tiene un gran futuro dentro de la ECONOMÍA INSOSTENIBLE. Porque, en relación a la energía, éste es precisamente el paradigma absoluto: quemar el máximo de combustible posible y hacer de ello un gran negocio.


El bebedor impenitente.

El petróleo y los otros combustibles fósiles son la base que sostiene y alimenta la actual ECONOMÍA INSOSTENIBLE. La energía del petróleo, hasta ahora prácticamente ilimitada e infinita, es responsable del éxito y la euforia de los grandes defensores de este modelo de economía. Pero para sorpresa de todos, los yacimientos de petróleo, que parecían ser un pozo sin fondo de energía, acabaron por revelarse como simples y modestos pozos, con fondo incluido. Pero esto no debe ser, por supuesto, motivo de gran preocupación.

Cuando un bebedor impenitente acaba todo el vino de un barril, abre otro y comienza a beber de él. Cuando, más adelante, se acaban todos los barriles de vino, pasa a beber licor. Después pasará a beber diversos destilados de maíz o de patata. Más tarde, quizás, bebidas preparadas a base de lagartijas fermentadas. Luego pasará a los insectos, arañas y otro tipo de bichos. La sed de un bebedor impenitente es insaciable y nada puede detenerla. Y al final, como era de esperar, acabará por destilarse a sí mismo y bebiéndose de un solo trago.

La ECONOMÍA INSOSTENIBLE tiene el mismo comportamiento, incluso tiene también su mismo aliento insoportable. Si el petróleo empieza a declinar, es el momento de pasar a otro tipo de bebida. Y poco a poco descubre que existen nuevas y excitantes fuentes de energía en las que poder saciar su sed infinita.




La aritmética, ese mundo de magia y fantasía.

A nadie se le escapa que cualquier política energética debe equilibrar, por un lado, el suministro de energía y, por otro, el consumo de dicha energía. La necesidad de un equilibrio entre suministro y consumo es una evidencia para cualquier ser inteligente... Pero no lo es, claro está, para la ECONOMÍA INSOSTENIBLE. Para ella, el consumo de energía debe siempre crecer, de forma constante e infinita. Y, por tanto, el suministro de energía debe necesariamente crecer al mismo ritmo. No importa si con ello se supera la sustentabilidad de la fuente energética. Siempre habrá otra fuente de energía disponible. O quizás no. Pero eso poco importa.

¿Qué hacer en la actualidad, cuando el petróleo parece que ya no llega para alimentar un consumo siempre en crecimiento? Sin duda, la solución será utilizar otras fuentes de energía, siempre en mayor número y cantidad. Son las llamadas "energías alternativas". Pero no se deje engañar por esta denominación. Estas energías no vienen a sustituir al petróleo. En realidad, vienen a sumarse a él. Son "energías suplementarias", destinadas a alimentar el imparable crecimiento del consumo allí donde el petróleo ya no consigue llegar.


Vivir en continua combustión.

Si usted pretende vivir en una ECONOMÍA INSOSTENIBLE, considere la existencia de nuevas e innovadoras fuentes de energía para hacer frente a la creciente escasez de petróleo. Siempre que sea posible, siga los siguientes consejos:

-Aproveche todas las oportunidades. Ponga una puerta giratoria en la entrada de su casa e invite a sus amigos a visitarle. Bastará con acoplar un generador eléctrico a la puerta giratoria para, cada vez que alguien entre o salga, disfrutar de un suministro de electricidad basado en una fuente energética renovable.

-Aproveche la energía solar que la naturaleza nos proporciona gratuitamente. Cuando sienta frío, vaya al aeropuerto y coja en el primer avión que encuentre con destino a un país tropical. Una vez allí, vaya a la playa, extiéndase en la arena y absorba todo el calor posible durante unas cuantas horas antes de volver otra vez para casa.

-Proporcione un nuevo uso a sus electrodomésticos. Los frigoríficos y los aparatos de aire acondicionado tienen por la parte de atrás motores que generan abundante calor. En invierno, utilice el calor de estos motores para calentar su casa. Para ello, póngalos a funcionar al máximo, sin parar, dejando abiertas la puerta del frigorífico y las ventanas de su casa. De esta forma, además, escapa para el exterior el frío que estos aparatos producen.

-Piense en el calor de las relaciones humanas. Las suegras están constituidas por materia orgánica, es decir, por biomasa, otra fuente de energía suplementaria. En caso de necesidad, cuando no encuentre otra fuente de energía disponible, utilícelas para hacer fuego. Sólo tiene que convencerlas previamente para que colaboren en esta función.